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Investigar la vida digital: el desafío de Miguel Ángel Cordero en el nuevo Centro BAND

En el marco del lanzamiento del Centro BAND, el investigador del Instituto en Ciencias e Innovación en Medicina (ICIM) de la Facultad de Medicina Clínica Alemana UDD pone al servicio de esta iniciativa más de 25 años estudiando cómo las experiencias tempranas influyen en la salud y el desarrollo a lo largo de la vida, contribuyendo a fortalecer las líneas de investigación orientadas a comprender los desafíos y oportunidades que los entornos digitales plantean para niños, niñas y adolescentes. 

El 9 de junio 2026 nace el primer centro de investigación en Chile dedicado exclusivamente a estudiar cómo la digitalización afecta el desarrollo y bienestar integral de niñas, niños y adolescentes, denominado Centro para el Bienestar y Desarrollo de la Adolescencia y Niñez en la Era Digital (BAND) financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). 

BAND reúne a investigadores de cuatro universidades —la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de La Frontera (UFRO), la Universidad Andrés Bello (UNAB) y la Universidad del Desarrollo (UDD)— con una agenda de cinco años y cinco líneas de investigación complementarias. 

La UDD, a través del Dr. Miguel Ángel Cordero, lidera la Línea 4 del Centro, dedicada a generar conocimiento sobre cómo los entornos digitales afectan la salud física y mental de niños y adolescentes. Esta línea introduce el concepto de Determinantes Digitales de la Salud (DDoH) —factores que surgen del uso de tecnologías digitales y que impactan la salud de las personas— e integra una perspectiva socioecológica y de curso de vida.  

El Dr. Cordero inició su carrera profesional en servicios de maternidad y pediatría, donde pudo observar de primera fuente la importancia de las experiencias tempranas para el desarrollo infantil. Posteriormente, participó en la coordinación de la implementación en salud de Chile Crece Contigo, una de las políticas públicas más reconocidas del país en materia de desarrollo infantil temprano, fortaleciendo su interés por generar conocimiento con potencial impacto en políticas y programas de salud. 

Ese interés lo llevó a especializarse en estudios longitudinales, una metodología que permite seguir a las personas durante años e incluso décadas para comprender cómo distintos factores influyen en su desarrollo y bienestar.  

“Durante mi doctorado adquirí conocimientos sobre cómo los estudios longitudinales, que dan seguimiento a las personas desde el embarazo e integran información sobre su entorno familiar, social, biológico y digital, pueden contribuir significativamente al desarrollo de políticas de salud”, explica el investigador. 

Investigación de frontera para comprender el desarrollo humano 

La experiencia internacional de Cordero continuó durante su etapa postdoctoral en la Universidad de Bristol, donde trabajó junto a la profesora Rebecca Pearson en investigaciones desarrolladas en la segunda generación del estudio ALSPAC, conocida como “Los hijos de los niños de los años 90”. 

En ese contexto, participó en proyectos que incorporaron tecnologías innovadoras para registrar interacciones cotidianas entre padres, madres y bebés dentro de sus hogares mediante cámaras portátiles. Esta aproximación permitió generar miles de horas de información sobre procesos de interacción temprana, abriendo nuevas posibilidades para comprender cómo se construyen los vínculos y cómo estos influyen en la salud y el desarrollo a largo plazo. 

Las investigaciones también integraron información genética para analizar cómo determinados rasgos biológicos interactúan con el entorno y contribuyen a explicar diferencias individuales desde los primeros años de vida. 

Esta combinación de metodologías longitudinales, tecnologías digitales y análisis multidimensionales ha caracterizado gran parte de su trayectoria científica y constituye uno de los principales aportes que hoy incorpora al Centro BAND. 

El desafío de investigar la vida digital 

Actualmente, el trabajo del Dr. Cordero se orienta a comprender cómo las pantallas, las redes sociales y otras tecnologías digitales están influyendo en la salud física y mental de niños, niñas y adolescentes. 

Esta línea de investigación se desarrolla a través de proyectos nacionales e internacionales, entre ellos BAND-ANID, además de iniciativas financiadas por organismos como Wellcome Trust y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), enfocadas en el desarrollo y escalamiento de herramientas digitales para el apoyo de la salud mental. 

“Ahora nos enfrentamos a un gran desafío. En todo el mundo las personas se preguntan sobre la influencia que está teniendo el uso intensivo de pantallas, redes sociales y dispositivos digitales en la salud y el desarrollo humano a gran escala”, señaló el doctor Cordero. 

Desde el Centro BAND, su investigación buscará identificar qué niños, niñas y adolescentes podrían verse más afectados por determinados usos de las tecnologías digitales, en qué condiciones ocurren estos efectos y cuáles son los mecanismos involucrados. Al mismo tiempo, espera contribuir a comprender las oportunidades que ofrecen los entornos digitales para mejorar el acceso a servicios de salud y fortalecer estrategias de prevención e intervención. 

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